28 de noviembre de 2008

TACHERO BOTÓN

Crítica, 28/11/08

27 de noviembre de 2008

MARCA TUMBERA

Parece que este lunes entraron a robar a la casa de Ricardo Darín. Hoy, ante un apretado racimo de micrófonos, el propio actor contó su versión de los hechos. Trató, con algo de humor, de bajarle un cambio a la sed de sangre y mano dura de los periodistas que lo entrevistaban y les pidió a los de la tele que dejaran de mostrar el frente de su casa, como para resguardar el último gramo de intimidad que le quedaba. Diez segundos después, la pantalla ofrecía un cuidado paneo de los 8,66 metros de frente, seguido de la imagen de Darín abriendo la puerta para entrar, y cerrando con un plano detalle del número de la casa.

Antes de eso, una de las noteras, poco informada pero con una febril imaginación, le preguntó:
-Junto a la puerta de tu casa hay una pintada, una especie de marca tumbera... ¿La viste? ¿Creés que te habían marcado, que es una señal...?
-Sí, es que pertenezco a una secta umbanda...

Esa fue la respuesta de Darín. Ahora, ¿qué había visto la notera? Gracias al citado paneo del frente de la casa, pudimos saber que la "marca tumbera" que había junto a la puerta era esto:

25 de noviembre de 2008

GANAMOS, PERDIMOS, IGUAL NOS DIVERTIMOS

23 de noviembre de 2008

EL ÉPICO DE JOSÉ

Más allá de la actitud cínica que tanto nos gusta adoptar y en la que nos sentimos tan cómodos, el aliento de los gordos burgueses para recibir a José Acasuso pone la piel de gallina.

La situación está dada para terminar en un fracaso o en un triunfo épico. Acasuso puede ser Goycochea en el '90, entrando por el titular lesionado y convirtiéndose en el héroe de una gesta memorable (aunque aquélla haya terminado con un segundo puesto), o puede ser Leo Franco en el 2006.

Nalbandian y Acasuso, momentos antes del partido.

A ver qué pasa.


ACTUALIZACIÓN:

21 de noviembre de 2008

LA FIESTA DE TODOS

Ya duró bastante. Igual, da un poco de pena mandar para abajo a las tetas de Úrsula. Uno querría que se mantengan siempre arriba. Pero la vida debe continuar.

Y también el show. Así lo entendió Callejeros y así lo entendió la Comisión Organizadora Provincial para la final de la Copa Davis, encabezada por el secretario general de la gobernación, José Scioli, que preparó una ceremonia inaugural completamente anacrónica, al mejor estilo de "La fiesta de todos".

Cuando creíamos que la bandas militares estaban desterradas para siempre de los eventos deportivos, el gobierno progresista de la provincia de Buenos Aires vuelve a poner en escena a una de estas orquestas de limitado repertorio. No se sabe si por cinismo o estupidez, la banda se presentó tocando la Marcha de San Lorenzo, obra compuesta en memoria de una batalla entre los dos países que compiten en la final.

Vilas y el hijo del ex socio de Romay en canal 9, presentes en la ceremonia.

El autoritarismo y el espíritu antidemocrático que caracterizan a los argentinos estuvieron bien representados por ese primer número, pero para completar la otra mitad del ser nacional, la ceremonia también tuvo lugar para el tradicionalismo conservador, encarnado en la figura de La Sole, que cantó apenas la última estrofa de una versión recortada del Himno. Es lo que pasa siempre: la canción patria no fue pensada para los tiempos televisivos.

La familia volvió a las canchas.

Párrafo aparte para el público, que llegó en masa (en masita) y alentó de principio a fin agitando sus joyas con gran estruendo. Un selecto grupo de burgueses sobrealimentados y con problemas de colesterol, acostumbrado a copiar los gestos de la popular futbolera, pero con educación. Así, por ejemplo, el público del tenis no te silba los himnos y hasta aplaude a los jugadores rivales cuando entran a la cancha. ¡Hasta los puede llegar a aplaudir si hacen una buena jugada! No dejan de felicitarse por este comportamiento que, junto con su objetividad y desapasionamiento para analizar el juego, terminan de separarlos definitivamente de la estúpida masa ignorante y peronista.

Por todo esto no fue necesario un hipotético "¡hijos de puta!" de Ferrer, como el de Diegote en el '90, durante la ejecución del himno español.

Habrá más informaciones para este boletín.